YO, NARCISO: LA REDENCIÓN DE ADRIÁN SUAR CON NATALIA OREIRO
YO NARCISO: LA REDENCIÓN DE ADRIÁN SUAR
"Mientras estabas haciendo tu investigación, te estabas describiendo a vos", acota el personaje de Adrián Suar en una de las escenas finales de la película. Quizás la psicología inversa le jugó en contra (o a favor) y en ese diálogo intentó explicar su propia filmografía.
YO, NARCISO se explica por lo que es y por lo que se muestra. No se deberá esperar otro contenido más que una comedia argentina comercial de hora y media. Sin embargo, se siente como un trabajo de un actor, productor y ahora director con otra mirada en su comedia, más "serio" (tómese este adjetivo con pinzas) y ante todo autocrítico.
Luego de su incursión paupérima a la acción con JAQUE MATE y de su repetición de viejos dogmas con 30 NOCHES CON MI EX y MAZEL TOV, en YO, NARCISO regresa a sus origenes con las comedias románticas pero se localiza en ella a un artista quien, conociendo qué realiza, coloca una visión más humana y profunda de esa figura misma que generó a lo largo de su filmografía. Brinda lo mismo que acostumbra pero con una premisa y un manejo más atenuado y prolijo, centrándose en el contexto y en las razones del por qué una persona toma determinada personalidad y elige cómo mostrarse a los demás.
En parte este cambio se debe a que la fórmula de él como el potro estrella siembre bien parado metido en un lío romántico con una o varias mujeres ya se agotó y, ya en su faceta más adulta de su vida y a su inicio en el detrás de cámaras, toma otra perspectiva. Por otra parte se explica por el talento que lo acompaña en este film: Natalia Oreiro. .webp)
La uruguaya ha demostrado actualmente su porte como actriz en cualquier circunstancia, sea en el drama con LA MUJER DE LA FILA como con otras comedias románticas como CASI MUERTA y NADA ENTRE LOS DOS. En esta ocasión, su nombre y su carrera se hace valer considerablemente y conforma una notable dupla con él, paradójicamente robándose el protagonismo y equiparando justamente ese narcisismo característico de Suar. A esta acertada decisión de que el dúo amoroso y disfuncional sea Oreiro-Suar, hay que agregarle la compañía de actores de renombre como Julieta Zylberberg, Mariano Saborido (hijo del guionista humorístico Pedro Saborido), Camila Peralta y varios más que conforman un adecuado casting a cargo de Iair Said.
No resulta casualidad que también se haya liberado, en la misma semana de estreno, la serie autobiográfica y narrada por Moria Casán, que dicho sea de paso realiza una sobresaliente participación dentro de esta película, donde revive sus picos de popularidad y de fama mientras que, a la vez, construye una exploración de su personalidad exhibida al público y a las cámaras. Acá, el mensaje pasa por la misma dirección, por supuesto, sin tal nivel de sofisticación.
Tratando de olvidar esas espantosas e inmundas transiciones con IA y partiendo de que según la película, en una metrópolis como Buenos Aires habitada por más de 3 millones de personas, todos se conocen y se encuentran todos con todos exclusivamente en Puerto Madero, en su balance final significa una comedia satisfactoria para su audiencia. A juzgar por esta cinta y los estables números de rating de Canal Trece (donde Suar ejerce como gerente de programación), quizás este sea su camino.
"El camino así es" diría El Madaloriano