31 MINUTOS CALUROSA NAVIDAD
Un pequeño mimo al alma.
Más que una película, 31 MINUTOS CALUROSA NAVIDAD es una celebración a la serie homónima a un proyecto latino y a un formato de comedia para todo público que no se frecuenta en series y películas de hoy en día. El festejo es mayor cuando se recuerda que el espíritu se mantiene por más de 22 años de emisión.
De por sí no lo considero un regreso como tal porque el legado de la familia de Tulio Treviño está vigente hasta al día de hoy en conciertos y propagandas del gobierno nacional. Señal que la audiencia ama y sigue con fervor a los títeres de Titirilquen.
Un poco de contexto.
31 MINUTOS es una serie infantil chilena creada por el dúo Álvaro Díaz-Pedro Peirano, artistas que no solo la gestaron, sino que escribieron los guiones de los episodios, dan voces a gran parte de los personajes (principalmente a los protagonistas), manejan a los títeres y cantan la mayoría de los temas musicales que le dieron más visualización a esta serie chilena.
El show duró 4 temporadas y dejó una relevancia significativa para la TV latinoamericana y en especial en su país natal. 31 MINUTOS se destaca por ser una serie que reúne contenido educativo sobre problemáticas ambientales y una amplia variedad de canciones de ritmo pegadizao (que al día de hoy les permite ir a giras internacionales). Si no lo creen, este video de su Tiny Desk (grabación sin cortes en un estudio de música en Washigton) lo deja bien en claro el talento detrás.
Pero, por sobre todas las cosas, se caracteriza por contar con un estilo de humor maravilloso y astuto. A lo largo de cada capítulo, lo ridículo y lo repetitivo de la actitud de cada personaje actúan tan bien que hacen el episodio llevadero y por más que se supiera cómo terminaba el gag, esa repetición constante genera un eficacia ingeniosamente disparatado y único.
31 MINUTOS CALUROSA NAVIDAD rescata en gran parte esa cuota de irreverencia y esa picardía que lo caracteriza. Esa que en su momento supo renacer con las dos últimas entregas de LOS MUPPETS y que Disney abandonó para abocarse de lleno en proyectos vacíos y apegadas a fórmulas baratas. Y nombró Disney por no mencionar varios más...
El film por sí mismo no es nada del otro mundo y lejos se halla de ser lo mejor del año o de la plataforma de Prime Video.
Incluso el formato de película para Tulio y compañía queda un poco “grande” para lo que es. Aunque, de todas formas, es un avance importante con respecto a lo que su primera película estrenada en 2008. Se repiten algunos sketches de temporadas pasadas y de por sí se alargan ciertas situaciones para estirar la trama hasta los 90 minutos de duración. .webp)
Sin embargo, como el dúo creador original continúa firme, la esencia de los títeres se mantiene intacta y, sabiendo lo que es, su relato es fluido con diversos chistes los cuales dan en la clave (el del tren con pingüinos es uno). Hasta en el apartado musical vuelven a marcar la diferencia reversionando canciones conocidas y dándose el placer de tener un breve cameo de la cantante mexicana Julieta Venegas.
En época donde la inteligencia artificial se mete incómodamente en el sector filmográfico en un intento forzado de recrear imágenes reales, esta cinta de 31 MINUTOS resalta la magia de la sencillez, de lo imperfecto y de lo absurdo, dejando como mensaje que no siempre se necesita una producción costosa y cara para ganarse el cariño de infantes, adolescentes y también de adultos. Punto a favor para Prime Video, cuyo catálogo no siempre es el más sobresaliente.