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Lunes, 27 de Abril del 2026

CRÍTICA DE MICHAEL (2026): ENTRE FANTASMAS NO SE PISAN LAS SÁBANAS

CRÍTICA DE MICHAEL (2026): ENTRE FANTASMAS NO SE PISAN LAS SÁBANAS

Que la última canción de la película sea “Bad” no es casualidad e incluso he de creer que el inconsciente de los principales involucrados se los hizo saber. Si la película es protagonizada por el sobrino, producida por John Branca, su representante quien tiene participación en la pelicula, con el apoyo de Jermaine y Prince Jackson ya indica el qué y especialmente el cómo del contenido de los 127 minutos de metraje.

MICHAEL compone el pináculo de las biopics a seguir para Hollywood que ha de ser reprochado por los estudios si el objetivo inicial es ganar plata. Films biográficos como BETTER MAN (de Robbie Williams) o  PIECE BY PIECE (de Pharrell Williams) que, directamente ni se lanzó en cines son obras honestas y creativas, adjetivos que no califican en absoluto para esta cinta de 2026. El meollo está en que estas dos fueron pérdidas financieras mientras que MICHAEL y BOHEMIAN RHAPSODY todo lo opuesto.

Tengo mucho para comentar de MICHAEL que, si bien no es de mi agrado, como mínimo da pie a debates y opiniones más ricos que el resultado en sí mismo. Algo similar a HOMO ARGENTUM pero menos político y más subjetivo.
En primer lugar, debo revelar (por si algún espectador desconoce) que esta producción no es la vida y obra de Michael Jackson completa, sino que la primera parte de una historia que abarca el ascenso de la fama del integrante de los Jackson 5 a ser el solista más galardonado y solicitado por Estados Unidos. El núcleo de esta primer episodio es su relación con su padre más determinados hechos de su trayectoria considerados importantes.

El asunto no radica tanto en graficar o no los dudosos comportamientos y posteriores acusaciones hacia él, donde se sacaron un problema de encima y será tema a debatir y señalar en la segunda parte (cosa que no creo que aborden a fondo) sino en la idealización que la película tiene sobre el compositor. Si uno se deja llevar por el film, Michael Jackson era un ser de luz bondadoso y espléndido que su talento venía de Dios y solo era víctima de un padre manipulador, violento, explotador y egoísta. Su obsesión con Peter Pan, Pinocho y El Mago de Oz (dicho sea de paso nunca se menciona que interpretó al Espantapájaros en la adaptación de 1978), sus relaciones con los animales o sus actitudes infantiles no son ni reprochadas ni cuestionadas, sino que corresponden al abuso de su padre que ejercía física y psicológicamente puesto que tenía una personalidad malvada y reprochable.
Así de superficial es.Tampoco ayuda que Colman Domingo (nominado al Oscar por Sing Sing) haga una interpretación de su padre digna de alguna telenovela de Adrián Suar .

Su vínculo con sus 4 hermanos varones, casi sin diálogos, con su exproductor Quincy Jones o con su hermana La Toya quedan relegadas a una básica aparición ante el peso de este conflicto padre - hijo ejecutado tan bruscamente. Tratar a Michael Jackson como una entidad suprema víctima de un contexto familiar le quita humanidad y humildad a la figura que desean reflejar y hace poco verosímil el relato, como si de un lavado de imagen se trataría. No hay problema en relucir las cualidades del cantante y su impacto en los fans que por supuesto tuvo y se ve a simple vista en las salas con sus seguidores con su look y aplaudiendo en los créditos  peor no es para enmarcarlo  como un superhéroe preso de una vida miserable.

Tampoco en su conjunto es todo un desastre, puesto que sin duda la atracción principal es la recreación de sus canciones que califican como alucinantes y una proeza artística. La precisión y exactitud de las coreografías y los detrás de cámaras de “Beat it” y “Thriller” o mismo sus shows como la gira Victory de los Jackson 5 o su actuación con " Billie Jean" en Motown provocan un show propiamente en pantalla grande. En eso se lleva todos los aplausos el fino trabajo de su sobrino Jaafar Jackson (qué casualidad) en la emulación de cada movimiento de su tío ejecutado con maestría en cámara.

Si el motivo de comprar una entrada para ver MICHAEL es revivir y atesorar la magnitud que manifestaba Michael Jackson en el escenario y con su voz tanto para quienes lo vivieron como para quienes no, el gasto vale sumamente la pena. Ahora, si se quiere encontrar una profundidad y una mirada íntima, sincera y madura de (una parte) la vida del Rey del Pop, la decepción se tornará grande. 

Más Baz Luhrmann y ELVIS 2022 y menos BOHEMIAN RHAPSODY. Va para el biopic de Snoop Dog, de Madonna y ojalá para la secuela de MICHAEL...