CRÍTICA Y ANÁLISIS DE PARQUE LEZAMA DE JUAN JOSÉ CAMPANELLA (NETFLIX)
De vez en cuando se me aparecen en mi feed de TikTok algunas de las escenas más icónicas de EL SECRETO DE SUS OJOS, fundamentalmente el plano secuencia en la cancha de Huracán siendo por supuesto la más emblemática y ambiciosa. Después de ver PARQUE LEZAMA, mi nivel de nostalgia se disparó.
Puedo tener muchos sentimientos encontrados con este film de Netflix del cual quede ligeramente desencantado por la talla de los involucrados pero me choqué con una magia cuya hechizo me hace escribir esta reseña. Con lo que significa un lanzamiento limitado en cines seleccionados, con la posibilidad de esperar días para verla en una TV o en alguna aplicación pirata, presenciar y ser parte de una función a casi sala llena con la audiencia riendo, conmocionado y aplaudiendo en los créditos jamás me haría odiar o escribir algo nefasto de una película. Incluso PARQUE LEZAMA me hace valorar más el sentido de ir al cine dado el alcance que posee y el disfrute colectivo de todos, rasgo que el teatro no posee por cuestiones físicas y un poco también sociales.
Desafortunadamente, el uso de los recursos audiovisuales permitidos por la cinematografía quedaron cortos en una cinta más cercana a films españoles que a mejores propuestas basadas en obras teatrales. Me explico. Por un supuesto que adelantaré más adelante, el cineasta galardonado Juan José Campanella fue a lo seguro y da una de sus películas más desapasionadas y vacías, no tanto por el libreto (tomado en un 80% de la obra) ni por los artistas, sino en su simpleza y banalidad en las imágenes proyectadas. .webp)
Como se toma de puño y letra la trama original, la cámara se siente incómoda, innecesaria, tratando de representar y me trae al recuerdo películas españolas como PERFECTOS DESCONOCIDOS y TOC TOC. Aceptables películas pero quedan chicas e insulsas antes maravillosas adaptaciones como CHICAGO y EL PADRE (también situada en una sola locación) que le sacan provecho a la cámara y hacen uso eficiente de esta. En cambio, este film argentino se aferra a su texto y lo visual queda relegado a un triste segundo plano, considerablemente estándar a mi gusto.
PARQUE LEZAMA tanto teatral como cinematográficamente se sostiene gracias a la pareja dispareja de Luis Brandoni y Eduardo Blanco, a pesar de que a este último le dieron una asquerosa voz artificial y robótica donde, a la primera mitad de metraje, estaba a nada de volverse en Darth Vader. Es magnífica la labor del/los actor/es por lo que, con el trascurso del tiempo, se aplana como una vaga molestia aunque como mínimo merecía una pulida en postproducción. Los acompañan íntegramente Agustín "Soy Rada" Aristarán y Verónica Pelaccini con un correcto tiempo en pantalla.
Tengo la teoría de que este film es más bien el comienzo de un contrato de Campanella con la N roja por generar contenido nacional y lo más cercano (y rápido) para filmar era su obra de teatro más vista, yendo a la fuente confiable y sin arriesgar demasiado. Por eso, quiero creer que PARQUE LEZAMA es un trabajo práctico para su tarea principal: la serie animada de MAFALDA. Si es así, el film de Blanco y Brandoni es un ejercicio apropiado como para entrar en calor en su regreso detrás de cámaras y buscará volcar todo su talento hacia la serie sobre la historieta de Quino.
Su filmografía y trabajos no dejan duda de que es uno de las más grandes realizadores de Argentina. Solo que, en este caso, su obra fue en un agridulce piloto automático.