EL DÍA DE LA REVELACIÓN (DISCLOSURE DAY): CRÍTICA Y ANÁLISIS
DÍA DE LA REVELACIÓN (DISCLOSURE DAY): LO MEJOR DE 2026 SIENDO LO MÁS FLOJO DE SPIELBERG
DÍA DE LA REVELACIÓN conforma quizás la primera película que mientras la veía tenía ganas de escribir en un papel todos los pensamientos que se me iban cruzando por la cabeza. Aunque tenía que anotar mentalmente aquello que voy a plasmar a continuación, lo positivo es que en ningún momento se me pasó por la cabeza dado el estado de hipnosis (léase en el mejor de los sentidos) que estaba en la butaca.
Primero, a no comerse la curva. Esa exacerbación de las reacciones de "el regreso triunfal de Steven Spielberg" incrementa el nivel de una obra que no se localiza en el resultado final. Ese tercer acto vendido en las estrafalarias primeras impresiones como único e impactante son ventas de humo que enaltecen expectativas infladas y no consumadas en lo percibido en pantalla grande.
La película requiere tiempo y paciencia. Salvo un simpático guiño hacia el tramo final, esta no es una película del Spielberg clásico, el de las aventuras singulares de ET, JURASSIC PARK, INDIANA JONES. Ni siquiera el de dramas como ATRÁPAME SI PUEDES o MÚNICH. No se halla parecida ni en su esencia ni tampoco en su calidad. Entre las nombradas y muchas más, esta nueva obra deviene en superficial y pesado, hasta por momentos obligada a explicar textualmente qué sucede debido a la manera que se edifica la cinta en general.
Si habría que ponerse minucioso y exquisito, el libreto contiene decenas de inconsistencias y, en especial, conveniencias amparadas porque se podría decir que es una cinta de "ciencia ficción", si bien lo correcto sería describirla como un thriller de suspenso con tintes futuristas. Tal vez sean sus 146 minutos y si hubiera que dar explicaciones e incógnitas que en el largometraje no responden, duraría fácil más de 3 horas. Aparte, queda a media máquina con temas sin resolver como un conflicto internacional inexplicablemente de fondo y roles de trasfondo y desarrollo nulo como el de Wyatt Russell y Colman Domingo, ahora sí rescatado y liberado de la mancha negra ocasionada por ese terrible papel en la biografía de Michael Jackson.
Pero esto respira Spielberg.
La iluminación, las melodías de piano a cargo de su fiel compañero John Williams (de 94 años!!), los planos extensos con movimientos vertiginosos, las persecuciones que, siendo escasas, disponen de la prolijidad propio de Spielberg y siendo de sus producciones más débiles en materia de guión, terminan convirtiéndola en una tremenda película y, a título puramente personal con amor verdadero, en lo más sobresaliente que vi este año en una sala de cine digiriéndose y procesándose en mi mente desde que salí. Por ahí dentro de unos días salga un film mejor, pero sin dudas DÍA DE LA REVELACIÓN quedará guardada por meses.
Ante todo, considero una hazaña absoluta ocultar tanto la trama principal como las abundantes escenas que se mantuvieran en secreto y sin revelar en los avances que, siendo pensado como un factor externo, colabora a sostener la premisa. DÍA DE LA REVELACIÓN se sostiene esencialmente en el misterio y en el suspenso espectacularmente creado por su director descifrando de a poco el enigma planteado. En este aspecto, se asimila a otro grande del cine Martin Scorsese en el sustento de enganchar a la audiencia por más de dos horas y media sólidamente.
Aprovecha su duración y se construye paso a paso, no da todas las respuestas juntas mas atrapa en cada instante. Lo ideal para disfrutarla y deleitarla es saber lo menos posible de ella. Adentrarse, como en el enigma del film, trae consigo numerosas cuestiones religiones e ideológicas sumamente enriquecedoras y atrayentes en donde se demuestra que no fue un film hecho a conciencia, con cariño y no por encargo y obligaciones contractuales (dedicado a Antoine Fuqua por MICHAEL).
El choque antropocentrista de repentinamente dejar de ser el centro de la existencia para ser un más dentro del universo, en las decisiones sobre en quién recae ser o no el dueño de la verdad, las figuras o que empresas privadas controlen bajo su poder a la sociedad entre las sombras, a pesar de que sean temas tratados en películas como LA LLEGADA o misma READY PLAYER ONE (también dirigida por él) y sin demasiado exploración dado, reitero, por su duración, Spielberg junto al guionista David Koepp los traen a la discusión y no tienen miedo de tratarlos en las interacciones entre personajes y mismo a la audiencia misma.
Ni qué decir de los últimos 15 minutos donde, sin revelar tantos spoilers, cierran magistralmente el argumento con broche de oro invitando a la reflexión y análisis y llevando al film a su pico máximo. Utilizando con material como si un y apostando a la verosimilitud y con una narrativa impresionante. Se denota un manejo maravilloso de este tercer acto centrándose principalmente en el cómo se afronta una verdad incómoda a través de los medios tomando conceptos de forma impecable de su film THE POST.
Por el lado actoral, Josh O’Connor (Desafiantes, Wake Up Dead Man) se consolida como una fuerte joya dentro de tanques hollywoodenses a la altura de sus trabajos anteriores aunque acercándose al segundo acto queda limitado en su papel y desdibujado ante la magnífica participación de Emily Blunt como la reportera Margaret, la protagonista indudable que se roba cada minuto en escena. De matar alienígenas en AL FILO DEL MAÑANA y UN LUGAR EN SILENCIO a hablar con ellos. Eso sí es ser una actriz multifacética fuera y, más que nada, delante de cámaras.
En cierto punto, me trajo muchos recuerdos de TENET, catalogada por varios como la película más endeble de Christopher Nolan pero a mí me fascina y me volvió loco en cada una de sus fotogramas. En ambas, los directores de prestigio están desatados y ,en sus características que los volvieron icónicos, se sumergen en su propio mundo bajo un guión complejo y agitado repleto de información para plasmar sus ambiciones e ideas que necesita de una concentración y una atención precisa del espectador. En tiempos de Reels y TikTok y sobreestimulación de contenido instantáneo (que no se lea como connotación negativa absoluta) habla muy bien de los sentimientos que trasmite DÍA DE LA REVELACIÓN.
A modo de resumen, en su mismo final, se expresa la película: un tanque hollywoodense original, como si de un alienígena en la industria fuera, sin basarse en bestseller o en una propiedad intelectual ya establecida. Habrá quienes la rechacen, no la comprendan y se queden aferrados al recuerdo del glorioso y endiosado Steven Spielberg de sus inicios que tantos dramas, fantasías y aventuras dio o aquellos que abracen esta propuesta con los brazos abiertos hacia lo desconocido y con el correr del tiempo vayan asimilando la chispa y el enorme significado de esta cinta.